Mientras tú lees esto, un agente de IA o una persona con menos experiencia y mejores herramientas que tú, ya está haciendo lo que tú haces, o al menos una parte. Por menos dinero. Y suficientemente bien como para que a tu jefe o a tu cliente le dé igual que no seas tú.
Hay una pregunta que casi nadie se hace en voz alta.
Va más o menos así: "Si alguien analizara lo que hago cada semana, tarea por tarea, ¿cuánto de eso necesita que lo haga yo?"
La respuesta suele picar.
Eso es lo que muerde. Que no hace falta ser mejor que tú. Basta con ser lo bastante bueno y costar menos. Una versión al 70% de lo que haces, por una fracción de lo que cobras, es todo lo que necesita un director financiero para tomar la decisión.
Y ese cálculo ya se está haciendo. En tu empresa, en la de tu cliente, en la de tu competencia. La única pregunta es si prefieres verlo venir o enterarte cuando ya no puedas hacer nada.
Te da un índice de vulnerabilidad del 0 al 100 que mide cuánto de tu trabajo ya está en zona de eliminarte del mapa.
Pero lo gordo viene debajo del número. Qué tareas concretas te hacen más vulnerable. Qué tipo de amenaza tienes encima, que casi nunca se parece a lo que la gente imagina. Y qué parte de tu trabajo sigue dependiendo de cosas que no salen de un prompt ni de un tutorial de YouTube: criterio, contexto, saber leer lo que nadie ha escrito.
El test tarda menos de 5 minutos. El informe te lo mando al email con todo desglosado.
No te pido que te registres en nada ni que te apuntes a un webinar. Dejas tu email, haces el test y te mando el resultado con tus puntos débiles y qué hacer para que no te coman.
VOLVER ARRIBA Y HACER EL TEST